Welcome back

¡Qué ilusión volver a escribir por aquí! Han pasado unas semanas en las que he estado un poco desaparecida, y no porque me haya olvidado de este rinconcito tan especial, sino porque he aprovechado este tiempo para cargar energías, desconectar y también seguir formándome. Porque ya sabemos que en la enseñanza nunca dejamos de aprender, ¿verdad?

 

Ahora que llega septiembre y empieza la vuelta al cole, siento que es el momento perfecto para retomar el blog con más ganas que nunca. Como muchos docentes, he vivido estos días de preparación con una mezcla de nervios e ilusión: elegir materiales, organizar el aula, pensar en nuevos proyectos… y sobre todo, imaginar cómo será reencontrarme con mis alumnos y alumnas.

 

Durante este tiempo de pausa me he centrado mucho en algo que considero esencial: la atención a la diversidad en el aula. He estado leyendo, formándome y reflexionando sobre cómo podemos, desde nuestra práctica diaria, dar respuesta a las diferentes necesidades de nuestros estudiantes. Porque cada niño es único, con sus talentos y sus retos, y nuestro papel como maestros es acompañarlos, guiarlos y ofrecerles recursos que les permitan crecer felices y aprender a su ritmo. De esto irá hablando largo y tendido en futuras entradas. 

 

La vuelta al cole no solo es para los peques, también es para nosotros. Es un momento de nuevos comienzos, de retos y de ilusión renovada. Y desde aquí quiero acompañarte, inspirarte y aprender también de ti.

 

Sé que algunos de los que pasáis por aquí estáis empezando vuestra aventura docente. ¡Qué emocionante! Pero también entiendo que puede dar un poco de vértigo entrar al aula por primera vez como maestro o maestra titular. No te preocupes, es totalmente normal. Aquí van algunos consejos muy cercanos, de profe a profe, que espero te sirvan:

 

 

  1. No quieras abarcarlo todo desde el primer día. Respira, observa, y ve paso a paso. El curso es largo y tendrás tiempo de sobra para organizarte y probar cosas nuevas.

  2. Crea rutinas desde el principio. Te facilitarán mucho la vida y darán seguridad a tu alumnado. Una clase con rutinas claras es una clase que fluye mejor.

  3. Escucha y observa a tu alumnado. Ellos son tu mejor guía. Fíjate en lo que les interesa, en lo que necesitan y en cómo aprenden. Eso te dará más pistas que cualquier manual.

  4. Rodéate de buenos compañeros. Puede que te encuentres con gente “carca” o poco motivada (todos sabemos que existen). Si eso pasa, no te contagies de su energía. Busca a los profes que sí vibran con lo que hacen y apóyate en ellos.

  5. No olvides cuidarte. La docencia es preciosa, pero también exigente. No quieras dar el 200% siempre, porque acabarás agotado. Descansa, desconecta y recuerda: un profe feliz transmite mucho más a su clase.

Así que… ¡ya estamos de vuelta! 

Gracias por estar al otro lado, por leerme y por seguir creyendo en la educación como motor de cambio. Este curso promete ser muy especial, y me encantará compartirlo contigo desde este rincón que siento tan nuestro.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *